21 mar. 2014

BIENVENIDO, FRANK


A las buenas. Pues hoy quería hablar de una obra la cual me he releído ya unas cuantas veces. Me estoy refiriendo al Punisher de Garth Ennis y Steve Dillon en general y a su primera maxiserie en particular: “Bienvenido, Frank”, la cual consta de 12 números USA publicados entre Abril del 2000 y Marzo del 2001.







Si bien esta obra ya se ha editado varias veces en España, tanto en grapa como en formato de bolsillo, voy a hacerme eco de la reciente reedición de mano de Panini formando parte de la colección Extra Superhéroes en Enero del 2014.

Un inciso antes de proseguir: hay que ver la gran cantidad de material de alta calidad que están editando en esta serie desde que Panini la puso en marcha: los Thunderbolts de Busiek, los Vengadores del mismo autor, Alias de Bendis, Masacre de Joe Kelly… Son sólo algunas de las colecciones que se están reeditando como parte de Extra Superhéroes, gozando la mayoría de los tomitos de una calidad pata negra. Este Punisher de Ennis y Dillon se suma indiscutiblemente a lo más alto del panteón de los cómics de gran calidad.

Volviendo al lio, esta historia se centra en el regreso del Punisher (Frank Castle, por supuesto) a  la primera plana. Tras un periodo un tanto convulsivo en el que se maltrató sobremanera al personaje con ocurrencias tan descabelladas como matarlo y traerlo de vuelta convertido en una especie de ángel vengador, tocaba devolverlo a sus raíces. Estas no son otras que las de ser un justiciero implacable que acaba sin piedad con la vida de los criminales.

Para encaminar al Punisher por este buen camino, se escogió a dos autores que con anterioridad ya habían trabajado juntos en obras tan interesantes como la excelsa Predicador. Me estoy refiriendo al dúo formado por el guionista Garth Ennis y el dibujante Steve Dillon.

Si hay algo que caracteriza a Ennis es que sus guiones están formados por un cóctel explosivo de mala uva, ultraviolencia, un humor negrísimo y, pese a que pueda antojarse contradictorio, una humanidad extrema en ocasiones. Pues de todo esto vais a encontrar en estas páginas de su Punisher. Aunque bien es cierto que en esto números aquí incluidos se deja llevar por su vena macarra y bruta, más adelante llevaría al personaje por otros derroteros cuando la serie salte del sello inicial “Marvel Knights” al más  adulto “Max”. Pero bueno, eso ya lo iremos comentando en el futuro.









La maxiserie aquí recopilada es una historia cerrada y sin duda, una de las mejores del personaje. Hay varias cosas que destacar y una de ellas es que a lo largo de toda la obra abundan una cantidad de burradas a cada cual más absurda. Que es lo que le da la calidad al cómic, como diría uno que yo me sé. Eso sí, a lo mejor no son tan explicitas como en otras obras como Predicador, pero maldita la falta que le hace serlo.

Otro punto a favor es que aquí el guionista aquí se encuentra en estado de gracia y se nota en muchísimos aspectos. El primero de ellos es que el escocés dota a Frank Castle de toda una artillería de secundarios y villanos memorables.  A destacar sin duda alguna a “El Ruso”, quien es desde entonces un personaje mítico para un servidor. Sobresalientes son también los diálogos y situaciones que emanan de estas planchas, con un sentido del humor muy típico y característico del escritor.

Quizás esta obra tiene menos momentos sentimentales que otras del autor, pero para nada eso empaña el conjunto ni la lectura de esta maravilla. Aquí lo importante era pasárselo bien durante un rato con Punisher y, sobretodo, recuperar sus esencias.

El dibujo de Dillon se ajusta como un guante al estilo de Ennis, dando lo mejor de sí. No es que este sea un dibujante precisamente adecuado para un título de superhéroes, pero, por si alguien necesita que se lo recordemos, no nos hallamos ante un tebeo genérico al uso. Esto es Punisher y aquí Dillon funciona más que brillantemente.

La narración es perfecta, la expresividad de los personajes es muy idónea y las planchas se leen la una tras otra con muchísima fluidez. Hasta me atrevería a decir que el arte de nuestro dibujante permite potenciar el toque gamberro de la obra. Se permite alguna concesión de cara a la galería y el resultado final es todo un espectáculo visual. No se me ocurre ningún dibujante mejor de cara a ilustrar esta historia. 

Quisiera insistir en la simbiosis que se da entre Garth Ennis y Steve Dillon, formando uno de los equipos artísticos más sólidos del mundo del cómic de los últimos años. Todo un placer para los sentidos el poder disfrutar de un tándem creativo con tantísima calidad reciproca.

En definitiva, esta es una historia que debes leer si o si. En especial si te gustan los cómics con humor negro, Punisher, si eres fan de Ennis o si, en definitiva, eres partidario de disfrutar de las buenas obras. Un tebeo imprescindible.






2 comentarios:

  1. Unos autores que tuvieron su mejor momento en El Predicador, impresionante obra como pocas.

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    1. Pues difícil elección sería para un servidor tener que decantarse entre Predicador y Punisher, aunque posiblemente acabaría decantandome por las andanzas de Jesse Custer.

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