17 oct. 2011

4 FANTÁSTICOS: LA EDAD DORADA


A las buenas. Ahora voy a reseñar uno de esos tebeos que es hasta pecado no tener en la estantería. Me refiero al tomo de “Los 4 Fantásticos: La Edad Dorada”, publicado por Panini en Septiembre del 2011.











Este volumen contiene los míticos Fantastic Four 44 a 63 USA, además los anulas 3 y 4 de la misma serie, obra de los maestro del cómic Stan Lee y Jack Kirby. Este material fue editado en los USA por Marvel Comics entre Noviembre de 1965 y Junio de 1967. 

Ni que decir tiene que estos tebeos son una de las piedras angulares del Universo Marvel. Diciendo las cosas claras es de cajón reconocer que sin estos cómics no sería el mismo, por no decir que ni sería. En un autentico portento de serie, podemos ir contemplando como por estás páginas hacen su presentación personajes clave como los Inhumanos, Estela Plateada, Galactus, Pantera Negra, Klaw, Blastaar… Por no mencionar lugares tan básicos como la Zona Negativa, Wakanda o el Gran Refugio. 

Y por si no fuera poco todo ese desfile de escenarios y de creaciones legendarias, estos episodios destilan, además de una creatividad sin par, arte y pasión. Los autores pusieron toda la carne en el asador en la elaboración de los tebeos y eso por fuerza se nota. 

No nos engañemos, no se puede negar que algunas cosas de estos episodios se hayan quedado anticuadas. Como, por ejemplo, el abuso de que a veces da la impresión de que las cosas pasan porque si y ya está. Es muchísima casualidad que en una ciudad tan grande como Nueva York, justamente Estela Plateada caiga en el apartamento de Alicia Masters. Pero teniendo en cuenta lo emocionante y conmovedor que resulta leer estos relatos, se lo vamos a perdonar al bueno de Stan Lee.  











El guión destila imaginación por doquier. Hoy en día es muy difícil un cómic tan creativo con tal capacidad de generar personajes, situaciones y argumentos con tanta capacidad creativa como el que nos ocupa. Otro punto a comentar es el dominio que tiene Stan Lee a la hora de escribir diálogos. El registro del “Hombre” es impresionante y combina con maestría una variedad de registros considerable, pudiendo pasar del estilo barriobajero de la Cosa al científico de Reed Richards como si nada, por citar un caso.

En cuanto al dibujo, hay que recordar que estamos hablando de Jack Kirby y eso son palabras mayores. Es el Rey de los cómics y eso se nota. Que un tebeo de los años 60 rebose casi 50 años después tal poderío, fuerza y garra en cada viñeta de cada plancha, es para quitarse el sombrero. Uno se imagina poniéndose en la piel de un lector de hace cinco décadas, contemplando estos comics en su contexto original y no se puede sentir otra cosa que una envidia sana por haberse maravillado en su momento de origen. 

Las escenas de acción son espectaculares, las cotidianas nos presentan a personas que se nos atojan de carne y hueso y la narrativa es impecable. Un dato curioso es la aparición en algunas páginas de unos collages que fueron todo un revulsivo. Kirby fue todo un pionero a la hora de realizar estos experimentos gráficos. Se creó toda una escuela basada en el arte de Kirby y no es para menos, puesto que pocos dibujantes han poseído la habilidad del Rey.

En conclusión, sino tienes todavía este volumen a todo lujo en tu tebeoteca, ¿Qué haces que no estás yendo corriendo a por él? Después de todo, uno no tiene todos los días el placer de tener entre manos uno de los mejores cómics del mundo.






 

2 comentarios:

  1. Una cosa añadiría yo, David... ¡las tintas de Sinnot!. Creo que aquí empezaron a colaborar y el resultado final fue grandioso. De hecho, para mí, Sinnot, hoy en día, es sinónimo de Marvel. Sus tintas acabaron algunos de los mejores y más clásicos trabajos de la editorial y terminaron siendo una especie de "marca de la casa" en varias colecciones.

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  2. Muy de acuerdo.

    Anteriormente habia pasado por la serie algún entintador de categoría, como por ejemplo Chic Stone, que a mi personalmente me encanta.

    Pero no es hasta que entra Sinnot en la serie cuando los lapices de Kirby adquieren su aspecto definitivo.

    Por buscar un equivalente moderno para que los más jovenes sepán a lo que me refieron: Merino es a Pacheco lo que Sinnot fue a Kirby, salvando las distancias.

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