8 abr. 2013

CRIADAS Y SEÑORAS: EL LIBRO


A las buenas. A poco que podías pegar un vistazo a este blog, podréis comprobar que desde que lo volví a poner en activo, hace casi un mes, he procurado darle una mayor variedad y tratar todo tipo de temas, no únicamente comics. Pues bien, hoy vamos a hablar de uno de los libros con los que más he disfrutado últimamente: Criadas y  Señoras.





Este libro está escrito por Kathryn Stockett y fue editado en los USA en el 2009 bajo el título de “The Help”. A España llegó en Octubre del 2010, aunque todavía podéis haceros con el sin problemas ya que, debido a su tremendo éxito ya lleva más de una docena de reediciones.
Es más que probable que os suena el título del libro ya que existe una película de cierto renombre basada en el mismo; film estrenado en el 2011  y que estaría protagonizado por actrices como mi adorada Emma Stone, Jessica Chastain o Bryce Dallas Howard.
El argumento de la novela nos tralada al Misisipi de la década de 1960 y versa acerca de cómo la licenciada en periodismo Miss Skeeter trata de prosperar en el oficio del periodismo, en una comunidad en el que la separación de clases y, sobretodo, la separación racial juegan un papel fundamental. Además, varias criadas de color de la zona nos muestran sus vivencias en una sociedad que las discrimina.
El libro está narrado principalmente desde tres puntos de vista: El ya mencionado de Skeeter y el de las criadas Minny y Aibeleen. Este hecho beneficia sin duda alguna a la narración de la historia, ya que nos permite identificarnos con unos cuantos puntos de vista, haciendo que le cojamos cariño a todo el elenco protagonista. Además, así se puede cubrir una cuota mayor de acontecimientos. Tan sólo en un único capitulo se emplea una narración neutral, sin que le ponga voz propia ninguno de los protagonistas y centrándose en una escena coral.
La tesis de la historia es el racismo vigente en el sur del Misisipi durante la agitada década de los años 60 y los primeros intentos de rebelión en la lucha por cambiar eso. En aquella época existía una marcada segregación social, en el que el racismo lamentablemente contaba con un papel esencial. Las personas de color eran consideradas inferiores y estaban degradadas a desempeñar labores de servidumbre, amén de que soportaban una clara marginación social. Eran constantemente segregadas del núcleo de la población blanca y sufrían de una separación hasta física pues estaban hasta destinadas a vivir en zonas marginales separadas de los blancos. Por no mencionar como tenían que soportar un trato que no ocultaba cierto desprecio hacia ellos, plagado de connotaciones que les dejaban en situación de inferioridad.





No sólo era una separación, sino hasta clasista. Nótese que todos los personajes de raza blanca eran los de clase social alta (las “señoras” del título), mientras que los de raza negra eran de clase social baja (las “criadas” del ídem).
Un detalle también curioso en lo que se refiere al protagonismo de la historia es que está contado siempre desde una perspectiva femenina. Ya he contado antes que las tres protagonistas de la historia son mujeres y resulta hasta cierto punto algo lógico y natural teniendo en cuenta el título de la novela (el libro no se titula ”Criados y Señores”). Este punto de vista femenino tiene su razón de ser, por supuesto. Obedece a que los puestos de servidumbre eran cubiertos en su mayoría por féminas y era necesario para el desarrollo de la historia el que fuesen mujeres quienes nos contasen sus vivencias. Por no mencionar que las féminas y amas de casa eran quienes llevaban la voz cantante con el servicio.
Una cosa que quería dejar clara es que no os engañe mi argumentación anterior. No quiero que penséis que se trata de un sesudo libro que se enrolla con un tedioso ensayo acerca del racismo. Nada de eso. Es cierto que ese tema impregna la novela y es su razón de ser, pero la lectura es siempre amena y es muy entretenida. “Enseñar deleitando”, que decía el ilustre Conde Lucanor.
Así pues, nos encontramos con situaciones dramáticas, de las que ponen el corazón en un puño. Es increíble lo que puede llegar a conmover las vivencias de las criadas. Sufres por sus penas, vives sus alegrías y no miento si afirmo que deseas acabar con las injusticias que padecen.
Aún así, es innegable que la novela posee un cierto elemento cómico. No voy a revelara nadie, me niego en rotundo, la desternillante sorpresa que oculta el pastel de Minny o lo hilarante que resulta lo que ocurre con los retretes en casa de Hildy, la llamémosla “villana” de la historia. No todo van a ser penas y llantos, también hay momentos para las risas.





Le sienta muy bien a “Criadas y Señoras” el que este contada bajo tres puntos de vista. Entre otras cosas, podemos observar las diferencias en la narración: La fina prosa de Skeeter, la solemnidad de Aibeleen y el desparpajo de Minny son tres voces diferenciadas que demarcan la variedad de la prosa de Kathryn Stockett. Y es que la escritora sabe como dotar de personalidad propia a cada una de sus creaciones. Me cuesta, por cierto, llamar “creaciones” a las protagonistas del libro. La razón es que las ha caracterizado y dotado de tanta vida que parecen hasta personas reales. Uno puede imaginarse perfectamente, por ejemplo, a Minny dando una de sus mordaces respuestas o a Skeeter escribiendo uno de sus artículos.
Un detalle curioso es que, como si de un tebeo de Agamenón se tratase, los capítulos protagonizados por las criadas se encuentres plagados de expresiones “demasiado”, “de coló”, “un lugar pa viví” y similares. Parece una tontería, pero no lo es. Ya que así, reflejando la manera de hablar de las protagonistas logras meterte mejor en sus cabezas.
La manera de escribir de Stockett es directa, sin concesiones y amena, muy amena. Una vez te sumerges en las páginas de “Criadas y Señoras” quieres seguir leyendo más y más. Es un libro que engancha, de esos que te atrapa y deseas seguir leyendo pero a la vez tienes miedo de seguir avanzando, porque cuando más páginas lees, menos te queda para finalizarlo. Y no quieres, puesto que por si mí fuera hubiese durado unas cuantos miles de páginas en lugar de “tan sólo” 560. Que milagro es que un libro de más de 500 páginas se haga corto, ¿verdad?
Podría glosar y glosar acerca de las mil virtudes del libro, pero creo que se resume muy bien si digo que “Criadas y Señoras” es de esas historias que entran por los ojos, si, pero también por el corazón. Porque algo cambia dentro de ti cuando te metes en su lectura. Deseas que cambien ciertas injusticas de la sociedad que nos rodea. Es una novela que marca.
En conclusión, leed “Criadas y Señoras”. Merece muchísimo la pena. El New York Times decía que “Es el libro del qué habla todo el mundo. Es una novela ganadora”. Pero yo aún diría más: Es el libro que habla A todo el mundo y que es una novela que NOS hace ganar. Como personas (por los valores que aporta y reivindica) y como lectores (por lo que se disfruta y lo que emociona su lectura).





PD. No podía finalizar la reseña sin volver al tema de la película basada en el libro. Pese a que servidor prefiere la lectura de la novela, no puedo dejar de recomendar también el visionado del film homónimo, el cual es excelente y se encuentra a la altura de su génesis en papel. Si os parece, otro día dedico una entrada aparte a la película, pues bien la merece.

1 comentario:

  1. Me gusto mucho este libro, todo lo que dice aqui es la verdad. Te atrapa, quieres seguir leyendo y no parar pero tienes temor por saber que pasara. muy bueno, lo recomiendo.

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